—Este Extraño, ¿carece de nombre?
—Oh, sí lo tiene.
—¿Y cuál es?
—Legión—dijo en voz baja el hombre de negro, y en algún lugar de la oscuridad hacia el este, donde se alzaban las montañas, un desprendimiento de rocas subrayó sus palabras y un puma aulló como una mujer. El pistolero se estremeció, y el hombre de negro se encogió de miedo.
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