«No me muevo».
El lugar había sido un autobús urbano en Montgomery, Alabama, y las palabras las había dicho una mujer negra llamada Rosa Lee Parks, y el lugar del que Rosa Lee Parks no pensaba moverse era de la parte delantera del autobús hasta la parte trasera, que era, por supuesto, la parte reservada a los negros. Mucho más tarde, Odetta cantaría «no nos moveran» con todos los demás, y simpre le hacía pensar en Rosa Lee Parks, y nunca lo cantaba sin un sentimiento de vergüenza. Era fácil cantar nosotros con los brazos enlazados a los brazos de toda una multitud; era fácil incluso para una mujer sin piernas. Tan fácil cantar nosotros. En ese autobús no había un nosotros.,(...) ningún nosotros bajo las miradas escépticas del conductor, los veinte pasajeros entre los que ella estaba sentada, y las igualmente escépticas miradas de los negros de la parte de atrás.
Ningun «nosotros».
Ninguna marcha de miles de personas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario