Allí crecían mirtos, violetas, laureles en los sotos de esmeralda y en lo alto de una colina había un gran manzano solitario que era el árbol del bien y del mal. Caín ya duerme.
Tienes que saber, hermano, que en un punto del espacio, en un instante del tiempo, tu vida permanece detenida o congelada como un fragmento de belleza, y uno puede elegir de toda su existencia ese momento dorado para convertirlo en una aspiración o en un sueño.
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