martes, 16 de noviembre de 2010

NACIÓN

 Sentía un enorme vacío en su interior, negro y profundo, más que la oscura corriente. Todo habia desaparecido. Nada estaba donde se suponía que debía estar. Ahí estaba él en esa solitaria orilla, y sólo podía plantearse las preguntas tontas que se hacen los niños...¿Por qué se acaban las cosas? ¿Cómo empiezan? ¿Por qué mueren las personas buenas? ¿Qué se han propuesto los dioses?
   Y eso era lo más duro, porque, para el hombre, una de las Cosas Adecuadas consistía en no hacer preguntas tontas.

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   Y allí en las rocas, mientras el sol trazaba un sendero rojo en el mar Mau aprendió la palabra que era capaz de ahuyentar a un tiburon.
 —¡Es un truco!-exclamó sin pensar.
  No tan alto-le espetó Nawi, volviendo la mirada hacia la costa.Pues claro que es un truco. Construir una canoa es un truco. Arrojar una lanza es un truco. La vida es un truco, y sólo tienes una oportunidad para aprenderlo. Y ahora ya conoces otro truco. Si algún día te salva la vida, pesca un pez y arrojaselo al primer delfín que encuentres. ¡Con un poco de suerte ése seré yo!.




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