miércoles, 12 de enero de 2011

El libro de las cosas perdidas

— Entonces quizás haya llegado el momento de establecer un orden nuevo — contestó el lobo hombre.
—¿Y qué orden será ése?— preguntó el Leñador. David notó un tono burlón —. ¿Un orden de lobos, de depredadores? El hecho de que andes sobre dos patas no te convierte en hombre, y el hecho de que lleves oro en las orejas no te convierte en rey.

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